El proyecto será dictaminado el miércoles en un plenario de comisiones con la intención de que se vote el jueves en el recinto.
Cámara de Diputados. (Foto: Archivo NA) (Foto: Archivo NA)
10/02/2026
Buenos Aires,
10 febrero (NA) – El proyecto que crea un régimen
penal reforma penal juvenil ingresó a la Cámara de
Diputados y ya entró en la curva de definiciones, debido a que está
previsto que el jueves próximo sea votado en el recinto de sesiones.
Según pudo corroborar la Agencia
Noticias Argentinas, el proyecto es muy similar al que
tuvo dictamen en mayo del 2025, con la salvedad que, en esta
oportunidad, el Gobierno incluyó en la redacción la asignación de fondos a la
Defensoría General y al Ministerio de Justicia para que procuren el financiamiento
para la efectiva implementación de la ley.
En el proyecto original se dejaba librado el financiamiento
a la discrecionalidad de Jefatura de Gabinete, lo que
levantaba la sospecha de que la ley terminara siendo letra muerta.
En la nueva versión, se disponen más de 20 mil millones de
pesos para la Defensoría General y más de 3 mil millones de pesos para el
Ministerio de Justicia.
Por otra parte, el proyecto tal como ingresó reduce la edad
de imputabilidad en Argentina de 16 a 14 años, mientras que aquel dictamen
situaba la edad mínima punible en los 14 años.
El debate
De todos modos, el consenso actualmente existente alcanza
para bajar la edad de imputabilidad a los 14 años, por lo que el dictamen
recuperaría ese acuerdo, según pudo saber la Agencia Noticias
Argentinas de fuentes cercanas a Laura Rodríguez Machado,
la presidenta de la comisión cabecera de Legislación Penal.
Además de la polémica por la edad de imputabilidad, en el
régimen especial de minoridad se entrecruzan múltiples planos dimensiones como
los tipos de delitos punibles, las sanciones o castigos alternativos a las
penas privativas de la libertad, los lugares donde cumplir la pena, y las
medidas complementarias de resocialización.
El proyecto de ley deja de lado la posibilidad de dictar una
condena de reclusión perpetua y pretende fijar un máximo de 15 años de
prisión para menores.
Para delitos con penas menores a 3 años, o
hasta 10 años sin violencia grave, se priorizan medidas con un
enfoque social y educativo, además de tener libertad asistida y
realizar tareas comunitarias, en lugar de la prisión efectiva.
Cómo sigue
Este miércoles, un plenario de las comisiones de Legislación
Penal; Familia, Niñez y Adolescencias; Justicia; y Presupuesto y Hacienda juntará
los avales para dictaminar y dejar lista la iniciativa para el jueves en el
recinto.
En la oposición se ponen en guardia y denuncian que el
Gobierno quiere avanzar a libro cerrado, de forma exprés.
En realidad, se trata de una ley que fue ampliamente
debatida el año pasado, con siete reuniones que incluyeron audiencias con
especialistas de ámbitos diversos como la criminalística, la neurología, la
Justicia, y de Defensorías de la niñez.
De ese debate, surgió un dictamen de 77 firmas muy parecido
al que se va a volver a firmar el miércoles, que incluso fue apoyado con
disidencias parciales por sectores minoritarios de Unión por la Patria.
El tema había quedado postergado durante meses por otros
asuntos que despertaron el interés prioritario del Gobierno, y recién se
reactivó en este período de sesiones extraordinarias a partir del estallido de
un caso conmocionante de inseguridad que sacudió a la opinión pública como fue
el crimen de Jeremías Monzón en Santa Fe.
Este homicidio del adolescente de 15 años a manos de otros
tres menores obligó a la política a volver a poner en agenda el debate por la
ley penal juvenil.
La mirada del Gobierno
Desde el Ejecutivo indicaron que esta iniciativa busca
terminar con la llamada “puerta giratoria” de la permanente entrada y
salida de los menores a la delincuencia y condenar delitos cometidos por
jóvenes de 16 años que, actualmente, mantienen impunidad con la ley vigente
(22.278).
Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia. (Foto: Archivo NA) (Foto: Archivo NA)
La iniciativa va muy en línea con el espíritu que emana
permanentemente el Gobierno y en particular el presidente Javier Milei de
que el que “las hace las paga”, y que frente a un “delito
de un adulto, pena de adulto”.
La idea es elevar los costos para quienes delinquen, en este
caso a los menores de edad, y que tomen consciencia de a qué consecuencias se
exponen si siguen el camino del delito.
También hay una narrativa antigarantista con
perspectiva de víctima que combate la idea de que hay que considerar a
los autores de delitos como víctimas de un sistema social que los excluyó.
Argentina es uno de los pocos países que no cuenta con un
régimen penal de minoridad junto con Cuba, y de ahí el debate sobre la
necesidad de generar un marco que por un lado aplique sanciones diferenciales a
los menores que delinquen pero al mismo tiempo genere mecanismos de
resocialización, de reinserción laboral para que cuando salgan del encierro no
vuelvan a caer en el espiral de la delincuencia.
La mirada de la oposición dura
Desde la oposición más dura, refractaria a la reforma,
señalan que no hay evidencia empírica real en Latinoamérica ni el mundo que
respalde la idea de que aplicando más severamente el Código Penal sobre menores
bajen los índices de criminalidad o delincuencia.__IP__
Brasil, por caso, bajó la edad de imputabilidad a los
12 años y la tasa de homicidios en dicho país, lejos de bajar, trepó a 23.1 cada
100 mil habitantes, un número escalofriante.
Unión por la Patria (UxP) buscará resistir en el debate. (Foto: Archivo NA) (Foto: Archivo NA)
La oposición sostiene que el problema de la criminalidad
juvenil es estructural y obedece a un sistema histórico de exclusión social que
deja a la deriva a miles de jóvenes que sienten que no tienen nada que perder y
son empujados al delito por desesperación y falta de oportunidades. #AgenciaNA
Fuente:noticiasargentinas.com



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